Y llegó Noviembre con sus camposantos llenos de flores, dejando atrás un Octubre atipícamente veraniego, llegó envolviéndo todo de blanco y azul, anunciando que el invierno está a las puertas. Y yo que soy de manos frías y corazón caliente, añoro las tardes de sol y la anarquía veraniega.
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