Amanece Zamora con los sonidos de la corneta y el tambor destemplado,
aún quedan semanas, pero toda ella ya huele a cera, garrapiñada, incienso.
El Miércoles de Ceniza marca el comienzo de los cuarenta atrás
las calles se llenan de un ajetreo constante,
de idas y venidas,de reuniones, asambleas, quinarios, traslados, encuentros
La ciudad se sacude de las nieblas y retumba el eco de tambores y cornetas
los atardeceres se tiñen de rojo sobre el Duero.
Y un año más esperamos orgullosos a pie de calle;
la muerte no es el final,
la despedida,
el Cristo de las Injurias
la Esperanza subiendo Balborraz
la marcha de Thalberg,
nuestra Soledad, y
el dos y pingada.
aún quedan semanas, pero toda ella ya huele a cera, garrapiñada, incienso.
El Miércoles de Ceniza marca el comienzo de los cuarenta atrás
las calles se llenan de un ajetreo constante,
de idas y venidas,de reuniones, asambleas, quinarios, traslados, encuentros
La ciudad se sacude de las nieblas y retumba el eco de tambores y cornetas
los atardeceres se tiñen de rojo sobre el Duero.
Y un año más esperamos orgullosos a pie de calle;
la muerte no es el final,
la despedida,
el Cristo de las Injurias
la Esperanza subiendo Balborraz
la marcha de Thalberg,
nuestra Soledad, y
el dos y pingada.

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