Ella salto dandólo todo por perdido, sin pensarlo demasiado, sabiendo que entraba en un mundo nuevo, dejándose llevar por su corazón. Ella que siempre había sido una mujer fria dejo su cabeza a un lado, y salto. Desconocía lo que había en la otra orilla, un inmenso vacío se abría ante ella, y allí, me dijo con una inmensa sonrisa, encontró todo lo que le hacía falta para ser feliz.
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